martes, 10 de junio de 2008

Renacimiento

El día era claro, las nubes raleaban,
el viento era leve, no obstante soplaba.
La tierra era verde, las aguas dejaban
por su transparencia ver peces y algas.

De pronto, de golpe, sin aviso alguno
el cielo tornose color gris oscuro;
los prados murieron, los ríos secaron,
las flores marchitas cubrieron los campos.

Así estuvo el mundo por años y años,
su gente soñaba un nuevo verano.
Pero el hombre es duro y si junta la fuerza
por más que se opongan no hay quien lo detenga.

Ahora de a poco las nubes espesas
van perdiendo sombra sobre las praderas;
las aguas aumentan, las flores se prestan
mostrar sus colores a la vista perpleja
de un hombre que cae lentamente en la cuenta:
el sueño se cumple y él, lento, despierta.


Esto habla muy toscamente (como siempre) de un duro momento del cual estoy saliendo. Lo dedico a una persona en especial a la cual, además, le agradezco.

Cacheto; alias DEF; alias Filmas