Los odiaba. ¡MALDITOS PATOS! Ellos, con sus blancas plumas relucientes, sus patotas con indefinidos dedos, su enervante "cuak". Claro, a los Dioses les gustan más, y por lo tanto ellos les cuentan cuando algún pollo, gallina o chancho anda por ahi haciendo lo que no debe, quizás hasta pensando (cosa que, para ellos, es imposible); no vaya a ser cosa que de un día para el otro alguna gallina no quiera picotear las piedras y quiera, por ejemplo, dedicarse al derecho, o a las letras, o simplemente a pensar.
Pero lo que ellos, ni los patos ni los Dioses, no saben, es que nosotros, los pollos (y algunas gallinas), tambien sabemos. Pensamos. ¡Y actuamos!
¡Otra vez me distraje! Vuelvo a lo mío que sino, mañana, no hay revolución para nadie.
Cacheto; alias DEF; alias Filmas